Me levanto de la cama y me pongo ropa encima. Ella ha quedado muda mirándome y llorando. —Lo siento. —Me mentiste. —No nena, si quizás, no quería, de verdad creía en ti y en mi y en la posibilidad de fuéramos una pareja. —Somos una pareja. —No, sí. Supongo que lo somos. —Si, hasta que ella apareció. ¿La amas? Te pregunté antes y me dijiste que no. —Mentí entonces. Si la amo. La amo. Ella intensifica su llanto y se abraza, se me parte el corazón, me acerco y la abrazo, se deja abrazar por mí, beso sus cabellos. —Eres importante para mí y te quiero pero no puedo corresponderte como esperas y no es justo que estemos intentándolo. No va a pasar. —¡Sí James si! Ella no te va a hacer caso, no estarás con ella, así que no te vas a quedar solo por siempre, yo me quedo contigo, no me apa

