Capítulo 8, La oxidada.

1156 Palabras
La semana comenzaba muy bien, Aurora con trabajo, Nicolas un poco más tranquilo de saber que ahora sí podía exigir con más fuerza su puesto dentro de la empresa familiar y al parecer la chica era muy tranquila y pasiva. En la mañana decidió levantarse temprano para poder hablar con Aurora y disculparse con ella por la actitud de la noche anterior. Ella había terminado el desayuno y estaba tomando un café cuando Nicolas se acercó. —Buen día Aurora—saludó Nico un poco avergonzado. Aurora lo saludó con una sonrisa, ella se veía alegre, en verdad estaba muy emocionada por su trabajo. —Buen dia Nico, ¿dormiste bien? —Si,si, huele delicioso. —Prepare tu desayuno, ya debo irme el bus pasa a las 7:00am La chica colocó la taza sobre la mesa y agarró sus cosas y Nicolas apresurado le dijo. —Aurora espera, ¿de verdad es necesario que vayas en bus?, es muy peligroso. —Bueno obviamente debo trasladarme a mi trabajo, la única manera es en bus. Nicolas no quería que ella fuera en bus, pero no quería decirle que tenía un depósito con más de quince autos nuevos de última generación, variedad de colores, modelos y marcas. entonces decidió solo darle algunas recomendaciones. —Lo se, solo que me preocupa que puedan hacerte algo dentro del bus, he escuchado, que hay carteristas y cuando vienes cansada y te duermes te roban tus pertenencias, entonces…bueno solo te digo que estés siempre alerta. —¡Sí! tranquilo Bye. Aurora salió un poco apurada del apartamento ya que se le había hecho tarde, pero al llegar a la parada de bus aún estaba a tiempo, lo abordó y fue al trabajo. Nicolas quedó un poco preocupado y en seguida llamó a Fermin. —Dime bro, buen día. —Fermin, necesito que le asignes un auto a la oxidada. —¿A quién? —pregunta Fermín confundido. —Aurora, que le des o asignes un auto, ve a mi depósito y que ella escoja el que más le guste. —A ver, no entiendo, ya no es tu rojita ahora es oxidada. Cambias tan drásticamente el apodo, pero aún así le quieres dar un auto de tu colección. Aclárame algo, por qué estoy confundido.¿Ya ustedes? —No, no…Escucha, no quiero nada serio con Aurora, pero tampoco quiero que se ponga en riesgo viajando en bus, acaba de salir a la parada y es muy temprano, me da miedo que le pase algo malo, es muy peligroso. —Ja, ja, ja, ok entonces el señor paralítico de mentira, con un matrimonio de mentira, se preocupa por su esposa de mentira, por qué le da miedo que le pase algo malo, ese sentimiento también es de mentira, supongo—Fermín fue sarcástico. —¡Ahhh no seas dramático Fermín! solo haz lo que te digo, pero no seas tan evidente, haz que parezca un premio…o una asignación por la empresa, tu ves como lo haces. —Ok amigo, tranquilo hoy le asignare un auto. Puede ser uno de la empresa para que no sospeche tanto. —Si, hazlo como creas conveniente. Nicolás se quedó un poco más tranquilo, en efecto él quería protegerla, no quería ser tan evidente con ella, pero si le estaba interesando Aurora, la veía tan ingenua y vulnerable. En la empresa todo estaba revuelto había mucho trabajo por hacer a ella le entregaron parte del proyecto nuevo, trabajaría con Manolo el llevaba tiempo en la empresa sin embargo tenía mala fama, era mujeriego y tenía algunas quejas por faltar el respeto a algunas chicas, sin embargo le hacían el llamado de atención y continuaba como si nada. —¡Hola preciosa!, ¡Wao si querés hermosa!, ya me lo habían dicho, lo creí, sin embargo, eres más hermosa de lo que te describieron. Aurora lo miró con el ceño fruncido y respondió con un sencillo. —Gracias. —Cualquier cosa que desees solo pídelo mi reina yo te lo daré. El hombre la miraba con ojos de deseo. En realidad no podía disimular que la chica le gustaba y aunque tratara de disimular siendo muy educado o cortez, se veía algo desesperado y grosero. Aurora realizó su trabajo e hizo algunos planos para el nuevo proyecto, aunque ella tenía algo mejor en mente, pero quería mostrárselo específicamente a Fermín, sin embargo, no logró verle la cara en todo el día. A la hora de retirarse del trabajo Manolo insistió en llevarla a casa, pero Aurora se negó rotundamente. Recogió su bolso y carpetas, quería adelantar algo de trabajo en casa. Caminó hasta la parada de bus, no estaba lejos como dos cuadras, espero pacientemente hasta que lo abordó, se sentó a lado de una mujer caucásica de unos cuarenta años, esta llevaba chaqueta negr4 de cuero, un portafolios, su rostro se veía cansado además que las ojeras de días la hacía ver un tanto mala y el olor a nicotina delataba que había fumado recientemente. Ella la miró y se sintió un poco nerviosa, recordó lo que le había dicho Nicolás de los carteristas, Aurora apretó muy fuerte su bolso y quería mantenerse despierta, pero estaba muy cansada, sus ojos pesaban y aunque intentó mantenerse despierta sus ojos no aguantaron mucho y se durmió. Fueron pocos minutos en realidad, sin embargo, despertó un poco exaltada, la mujer a su lado carraspeó, se veía nerviosa y se movía de manera extraña. Ella recordó lo que le había dicho Nicolás en la mañana y por instinto metió la mano en su bolso y se dió cuenta que no estaba su cartera, allí tenía dinero, tarjetas, la identificación y demás cosas, al principio sintió miedo, decepción, frustración por no haber hecho nada para proteger sus pertenencias, la habían robado y ella estaba cien por ciento segura de que era esa mujer a su lado. Volvió a revisar en su bolso y no estaba su cartera , pero sí tenía un cortauñas, lo tomó con determinación, pero muy nerviosa lo sacó disimuladamente y se lo colocó a la mujer por las costillas y le dijo. —¡Maldita desgraciada, dame la cartera, rápido, rápido!. Creíste que te ibas a ir ilesa de aquí, pues no soy una mujer brava y no te tengo miedo, así que ¡dame la cartera!—lo dijo apretando los dientes. La mujer a su lado asintió y apretó los ojos, Aurora empujó un poco más el cortauñas en las costillas de la mujer y esta le entregó muy rápido la cartera. Anuncian la parada y ella se levanta dando una mirada a la mujer levantando una ceja y camina rápidamente a la puerta de salida del bus. Al salir se siente ganadora, por no haberse dejado robar su cartera, camina triunfante hacia el edificio. Al entrar al apartamento se consigue con Nicolás que ya tenía la cena servida y ella en tono muy efusivo le dice.
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