Capitulo 4

1224 Palabras
No quiero verla así Muchos de nosotros no estamos viviendo nuestros sueños porque tememos vivir nuestros miedos. Les Brown Sirenas y gritos es lo que escucho… sirenas y gritos… Hey, despierta… No puedes dejarte, preciosa, no es tu momento… No es tu hora. Aférrate a la vida. —A… Ayuda… Narrador Omnisciente… Llega la primera ambulancia al lugar del accidente y el paramédico Brown se acerca a la camioneta volcada e incrustada en un árbol a un costado de la autopista, mientras el paramédico Hartland lo hace al camión que se encuentra al otro costado de la pista. —Señorita… señorita ¿Me escucha? Soy el paramédico Brown y vamos de camino al hospital, señorita. ¡Hartland, apresúrate con la sierra, estoy perdiendo su pulso! Luego el sonido chirriante como si fuera un clavicordio sin afinar a su alrededor, un calor intenso y la nada. —Paciente accidentada, alrededor de 25 años de edad, presión sanguínea a la baja, tanto en diástole como en sístole, pulso débil después de hacer masaje cardiaco en el camino. Necesita urgente cirugía, brazo derecho a punto de ser desmembrado por el accidente, nos dimos cuenta al terminar de sacarla de los ratos, ha perdido demasiada sangre. —¿Alguna identificación? — Pregunta el doctor de guardia en emergencias. —Billetera completa—responde el paramédico q—, la accidentada se llama… Clara Santillán. —¿Qué? El doctor Conrad Nolan, médico urgenciólogo del hospital general de Nueva York se detiene en seco al escuchar ese nombre. En su mente vienen los sonidos de un violín y el hermoso rostro de su concertista favorita… —¿Estás seguro? —Completamente, doctor. —Llevenla al quirófano y llamen a Robert y al doctor Scott—grita como si su orden fuera un mandato real. Justo en ese momento, el enfermero en jefe escucha el llamado y al ver a Clara sus ojos se expanden. —Apresúrense a las órdenes del doctor—toma la otra baranda de la camilla y comienza a gritar—¡Clara! ¿Clara me escuchas? Mientras en el quirófano cinco, Ethan Scott hace todo lo posible por salvar la vida de Brianna, una enfermera entra y le informa de la situación. —Doctor, lo necesitan en el quirófano seis, paciente con posible desmembramiento de extremidad superior derecha. —¡Diablos, avísale a Robert y Val! —Si señor… Cuando Val y el doctor Robert entran al quirófano, a Val se le hiela la sangre al ver el brazo casi mutilado desde el codo, pero sus ojos se quedan en ese rostro que ella conoce. —¡Dios santo, Clara! —Vamos doctora Scott—el doctor Robert la saca de su estupefacción y ella asiente. —Señores, debemos hacer lo posible por reparar ese brazo. —Comencemos, bisturí… Después de una batalla campal, varias bolsas de sangre y mucho dolor por parte de la doctora Scott, se apaga la luz que indicaba que el quirófano seis estaba en cirugía. —Por suerte no la perdimos, Val. ¿Val qué te sucede? —Ella es amiga de nosotros, Robert. —¿Y por qué no me lo dijiste? Sabes que no debías operar si es una persona cercana a ti. —No podía dejarte solo, lo siento. El doctor Scott se acerca a ellos y los mira preocupado, la operación de Brianna había sido más compleja de lo esperado y solo esperaba un milagro, recién le había dado la noticia a su esposo y al ver el rostro de su esposa sabía que había algo mal en su cirugía. —¿Qué pasó con su paciente? —¿No sabes quién es?—le pregunta su esposa. —No, Lidia solo me dio las indicaciones y yo le pedí que te llamaran para asistir a Robert. —Ethan, la paciente que acabamos de operar es Clarita. —¿Qué? —Le dije a Lidia que se lo dijera, jefe— habló molesto Lucas, pero Ethan lo detuvo. —Tranquilo, Lucas. Si hay alguien mejor que todos nosotros en estos casos de traumatología es Robert y Val lo asistió bien. —El tema no es ese, Ethan. Clara casi pierde su brazo, debimos colocar varios tornillos y una placa, no sé si su recuperación sea tal que pueda recuperar la movilidad. —Maldición. —En estos momentos la paciente está estable, pero todo dependerá de su evolución. —Gracias, Robert. Nosotros nos encargamos de hablar con sus familiares. Las horas habían pasado tan lentas, que cuando ellos pudieron por fin hablar con su madre y ella les indicó que, por el momento, asumiría la responsabilidad por Clara, puesto que Rocío (su único “familiar cercano”) se encontraba en pleno vuelo hacia a España… Al día siguiente… —La recuperación de una cirugía de brazo con placa y tornillos implica un proceso gradual que incluye inmovilización inicial, fisioterapia y rehabilitación para recuperar la movilidad y fuerza—le indica el doctor Robert a Rocío y a los padres de Clara—. El tiempo de recuperación varía, pero generalmente implica 6 a 12 semanas para la consolidación ósea y varios meses para la recuperación de la función. Lo importante es que estemos preparados para cuando ella despierte. esto es un verdadero proceso, señores Santillán.. —¿Y ella podrá volver a tocar?—pregunta una asustada Almendra, mientras acaricia el corto cabello de su hija. —Todo dependerá de su evolución, por el momento se utilizará un yeso o férula para inmovilizar la muñeca y permitir la cicatrización. La duración de la inmovilización varía, pero puede ser de varias semanas. — Desde ahí comenzará un proceso de fisioterapia que es crucial para recuperar la movilidad y la fuerza. Los ejercicios iniciales se centrarán en movimientos suaves y luego progresarán a ejercicios más activos— informa Ethan, tratando de influir un poco de confianza en los familiares de Clara, El entendía perfectamente lo que ellos temían, era una posibilidad cierta, pero no se darían por vencidos. —Clarita ¿Qué fue lo que te hice? No debí dejarte sola. Se recriminaba Rocío, mientras el señor Santillán miraba todo desde una esquina de la habitación. —Nadie tiene la culpa de lo que le pasó a Clara, Rocío y tú, menos que nadie, debe hacerlo. Ahora, los dejaremos solos. Nosotros debemos seguir con nuestra ronda. —Gracias, doctores Robert y Scott. Gracias por todo—Almendra se levantó y les tomó la mano a ambos y ellos solo asintieron y luego salieron de la habitación. —Deberíamos buscar otro hospital —dice de la nada, el señor Santillán y su mujer se vuelve a verlo con molestia—. No quiero verla así. —No la moveremos—responde tajante su esposa—, ¿No te das cuenta de que tú hija estuvo a punto de morir? ¡Ellos le salvaron la vida! —La señora Almendra tiene razón, señor. Clara está en las mejores manos, es una bendición que la trajeran a este hospital y en estos momentos no está en condiciones ¿no escuchó lo que dijo el doctor Scott Al señor Santillán no le quedó de otra que guardarse sus palabras, pues su esposa y su hija, aunque a él le molestara,tenían razón. —Por favor, amiguita, abre tus ojitos. Te lo ruego…
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