Prólogo
Ella, una empresaria ocupada veinticuatro horas a día, siete días a la semana, cuatro semanas al mes, y los doce meses del año.
Él, un ex convicto encarcelado sin culpabilidad alguna, intentando rehacer su vida después de lo que le parecieron siglos, dentro de esa cárcel de mala muerte.
Ambos, completamente diferentes, sin una pisca de similitudes. O al menos eso es lo que ellos creen...
Si un desafortunado accidente los juntara, ¿Qué tan malo podría ser?
ARRENDANDO VIDAS
...Y es que yo no quiero pasar por tu vida como las modas
No se asuste señorita nadie le a hablado de boda...
...Quiero que lleves tu falda y también mis pantalones...
Tu jardín con enanitos – Melendi