Cuando conoces la sensación de decepción que has causado en las personas que amas, sabes que aunque te perdonen las cosas no vuelven a ser como antes. La confianza que se construye de a poco y con el tiempo, puede desmoronarse en cuestión de segundos, y creo que el sentirse traicionado por la gente que quieres es uno de los peores dolores que existen. Sabía que así se sentían Ana y mi madre, y aún no sabían ni la mitad de las cosas. Pero ya estaba condenada, no había demasiado para hacer al respecto más que intentar disculparme. Que va, era consciente de que ninguna de las dos iba a perdonarme de un momento a otro, había traicionado su confianza, y eso muchas veces no tiene retorno. Cuando Ana salió de mi oficina ni siquiera intenté ir tras ella, estaba dolida y enojada. Me quedé parali

