Luego de llegar a casa, después del movidísimo día en la empresa, me encontré con una Ana totalmente diferente, estaba desarreglada, y llevaba varios días sin cambiarse la ropa. Según ella no le afectaba estar peleada con sus padres, pero su aspecto y su humor decían todo lo contrario. — Ey cariño, creo que deberías darte un baño y cambiarte esa ropa, necesitas despejarte. — me senté a su lado en el sillón, en donde se encontraba mirando un documental de animales, en donde la Leona madre defendía a sus cachorros de los ataques de los leones machos, — Hasta un animal tiene mas instinto materno que mi madre, el único que me ha llamado sin parar ha sido mi padre, que en realidad no es mi padre. Ni mi madre me quiere Lola, y eso me da mucha tristeza. — sus lagrimas caían sin ninguna restricc

