Al otro día, abrí los ojos y me encontré con Matt mirándome con una sonrisa en el rostro. - Eres angelical cuando duermes. - fruncí el ceño y achine los ojos - ¿quieres decir que cuando estoy despierta no lo soy? - lo mire seria y cuando vi que se le borró la sonrisa, comencé a reír como loca. La cara de pánico que tenía era impagable. - ¿Te crees graciosa? - chistó subiéndose encima de mi para hacerme cosquillas y a las que yo respondía gritando y riendo como una niña. Cuando estaba con Matt era en el único momento en que no pensaba en todo lo que tenía que resolver, mi padre, Ian, la tristeza de mi madre; con el me dejaba llevar, todo fluía tan natural que me gustaba. Habíamos generado en tan poco tiempo una confianza sublime. Las cosquillas cesaron y se volvió a recostar a mi lado,

