Entre a casa luego de lo sucedido con Ian, pensaba en cuantas personas estaba lastimando por llevar a cabo mi venganza, por poder hacerle justicia a la muerte de mi padre. Por que no solo era Ian, también estaba Ana, y como daño colateral mi madre, que cuando se enterara de lo sucedido no se lo tomaría nada bien. Pero ya no había tiempo de volver atrás, el rubio me odiaba y sin ninguna duda no podía sentarme junto a mi amiga, y decirle que su padre es un asesino, y que además de eso somos hermanas. ¡Carajo! hasta en mi cabeza suena terrible. Y aunque eso no podía decírselo, si podía decirle que había recuperado la memoria, seria una cosa menos por la cual se sentiría traicionada. — Hasta que por fin llegas. ¿Cómo es que no tienes un smart tv en tu habitación? — los reclamos de Ana me hici

