La noche fue larga, la pobrecita estaba destrozada, y aunque reconozco que me tembló el alma cuando la oí decir eso, sentí alivio cuando me confesó que solo había oído discutir a sus padres y su madre le confesaba que Adler no era el verdadero padre de ella. La pobrecita lloró en mis brazos toda la madrugada, yo la consolaba sintiéndome una mierda por saberlo y no decirle nada, pero que va, no podía pararme frente a ella y decirle ¡Hola Ana, somos hermanas! ¡Que locura! Me sentía atontada, perdida, no sabía como manejar la situación y la información a medias que me llegaba por diferentes lugares, a eso sumarle que mi vida amorosa se venia a pique. Matt no me llamó en toda la noche, cabrón. Y con respecto a Ian, nada, no hemos vuelto a hablar ni a vernos desde su borrachera, y en part

