Jay sonríe acariciando su piel. —¿Que hay de los chicos?— Comenta risueño. Emma infla su pecho mientras que lo observa con una pequeña sonrisa de costado. No estaba preparada para escuchar esa pregunta. —¿Que hay de qué?— Sonríe tímida. No es que en realidad estuviera sintiendo que le causaba gracia la pregunta o la situación, sino que lo qué le esta causando la situación es vergüenza y por eso mismo es que se reía. Cuándo estaba nerviosa o incómoda con alguna situación, su defensa solía ser reirse y teñir mejillas completamente de colorado. —¿Cómo estás con ellos?— Sonríe y mueve su cabeza hacia un costado. Emma vuelve a inflar su pecho y aprieta sus labios. —Es...— Se ríe y niega una vez más. Jay suspira creyendo qué hubiera sido mejor encarar desde otro lado la conversación y no

