Un nuevo despertar se acerca en la isla. Los sonidos de las aves son sus compañeros día y noche, mientras qué Emma, había aprendido a utilizar aquello como alguna especie de despertador. Pudiendo ser la primera en despertar, para poder ocuparse de organizar un pequeño desayuno con los que siempre tenían a mano, y mientras tanto hacerse cargo de sus capítulos diarios de aquella novela que iba creciendo poco a poco, y que tenía que agradecer tener un aparato tecnológico que funcionará con luz solar. De otra manera no hubiera podido avanzar de dicha forma con aquel proyecto. —Sera un gran día.— Sonríe, al observar a su alrededor. Había estado aprendiendo tantas cosas que ni siquiera podía creer que era una experta en el clima, y que con tan sólo mirar las nubes y para dónde iban las olas

