Un año después… A primera hora de la mañana sonó el timbre de la casa, indicando que alguien esperaba fuera. Renegué internamente mientras me colocaba las pantuflas para bajar a abrir la puerta, hace más de media hora que había despertado y me había cambiado pero aún era demasiado temprano para recibir visita. Y si así era ¿por qué no había avisado? Abrí la puerta esperando encontrar a una persona, en cambio encontré una gran caja con una carta sobre esta. Tomé el paquete como pude y lo llevé a la sala. Cédric se encontraba en la ducha, pero no tardaría en bajar para desayunar. Por la noche no habíamos podido conciliar el sueño de los nervios de que por la mañana revelarían la lista oficial con los nombres de los jugadores que irían al mundial. Tomé la carta y al leer: Cédric Ferreira
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