Alexia. Nunca más vuelvo a desafiarlo, cada parte de mi cuerpo dolía de una forma única y en verdad que iba a recordarlo en cada movimiento que haga, sobre todo mi entrepierna, el dolor combinada con una irritación no eran lindos porque ni podía ponerme mis bragas que al solo rozarse me hacían quejar, pero aunque no pueda moverme no podía mostrarle al ruso cavernícola que ganó, dolorida pero con el orgullo siempre en alto sobretodo al lado de Gavriel. Menos de cuatro días hacía que estábamos en Rusia, aunque él estaba trabajando, Ignati, su sobrino me hacía compañía. El pequeño niño de diez años me hacía acordar mucho a mí cuando tenía su edad, no es lindo ser criado por otros ajenos de tu familia, no digo que no tenga amor porque su padre y tío lo aman, eso se súper nota, solo que le fa

