Adam me guía hacia la habitación principal, y el camino está decorado con pétalos de rosa. Me detengo, paralizada por la sorpresa y la emoción. Adam nota mi vacilación y se vuelve hacia mí con una mirada comprensiva. —Si no estás preparada, lo comprenderé —dice suavemente, sus ojos reflejando una ternura infinita. Sus palabras me llenan de una seguridad inesperada, y sin pensarlo más, me lanzo a sus brazos, tomando su boca con mis labios en un beso profundo y lleno de deseo. —Esto es lo que más deseo en este momento —le susurro al oído, sintiendo cómo se excita más al escuchar mis palabras. Adam baja a besarme el cuello, sus labios dejando un rastro de fuego en mi piel. Sus brazos envuelven mi cadera y me alza, permitiendo que mis piernas se enreden alrededor de su cintura. Puedo senti

