Sentí a Victoria tensarse a mi lado. - No puedo ser, murmuro ella, con un tono de incredulidad. - Tranquila, debe ser un fallo temporal, dije, intentando calmarla, aunque yo mismo sentía un nudo en el estomago El tiempo pasó lentamente mientras esperábamos ser rescatados. Cada segundo en ese ascensor parecía eterno, pero también era una oportunidad. Sentí que estábamos en el borde de algo, un momento decisivo que podría cambiar nuestra relación para siempre. Tratamos de usar el intercomunicador, pero no había respuesta. La situación era incomoda, pero a la vez tan familiar, estar tan cerca en la oscuridad, en un espacio tan reducido. Podía escuchar su respiración, rápida y entrecortada. - ¿Estas bien? le pregunté, tratando de sonar sereno, aunque en el fondo rogaba que no me diera una

