Mientras Alejandro se reunía con su equipo para salir del edificio, aproveché el momento para hacer una pausa y reflexionar. Sentía una mezcla de alivio y preocupación. Por un lado, la firma del proyecto se veía cada vez más cercana y concreta; por otro lado, la idea de Alejandro mostrando interés en Victoria encendía las chispas de celos en mi interior. Caminé lentamente hacia mi despacho, el eco de mis pasos resonando en el pasillo vacío. Cerré la puerta tras de mí y me apoyé en el escritorio, mirando por la ventana. La ciudad se extendía ante mí, ajena a los conflictos internos que se desataban en mi mente. Sabía que Victoria era una mujer increíblemente atractiva y talentosa, y era inevitable que otros hombres se fijaran en ella. Pero nuestro amor, lo que habíamos construido juntos, e

