**ADAM** Es domingo por la noche y prendo todas luces de mi habitación como de costumbre, acostado en mi cama el sueño me envuelve como una neblina oscura, y de repente me veo arrastrándome hacia los recuerdos dolorosos de mi pasado. Estoy de nuevo en aquel almacén lúgubre y sombrío, donde la oscuridad parece devorarlo todo y el aire esta cargado con el peso del miedo y la desesperación. Mis manos están firmemente atadas, y el roce de las cuerdas contra mi piel es la única sensación que me conecta con la realidad. Mi corazón golpea con fuerza en mi pecho, como un tambor desenfrenado que intenta escapar de su jaula. Cierro con fuerza, tratando desesperadamente de recordar cómo he llegado a este lugar. A mi alrededor, las sombras danzan, retorciéndose y contorsionándose en formas grotesc

