Damiano
Cuando llegue a la oficina le pregunte a la secretaria si Laura había llegado. Y me confirmo que ya está aquí. Así decidí no hacer mucho ruido y sorprenderla había dejado la puerta de su oficina entreabierta
Hola Fiorela como te fue anoche
No quería interrumpir así que deje que hablara
De verdad me alegro, a mí no tan bien, la tuve otra vez Fiorela anoche
Ya sé qué hacía meses que no las tenía, pero esta vez tuve más miedo que antes ¿Miedo? ¿Miedo de que? Mis alarmas se activaron y entonces decidí entrar
– Laura que fue lo que tuviste otra vez. Y porque tuviste miedo – ella voltea en mi dirección sobresaltada. Y me mira nerviosa
Quedamos para almorzar te llamo luego
Dice trancando la llamada que mantenía con Fiorela
– bien ahora si me vas a decir a que le tenías miedo.
– primero Damiano, es de muy mala educación escuchar las conversaciones ajenas. y segundo te he dicho miles de veces que toques la puerta antes de entrar
– A la mierda la puerta y las estúpidas normas de educación – apesto perdiendo la paciencia – dime qué fue lo que paso.
– pues bien, Damiano no puedo contarte al menos no todavía lo siento
– no. si me vas a contar Laura ¡ahora mismo!
– bien entonces háblame de ella Damiano. Si tú me hablas de ella yo te cuento lo que pasa
– ¡no voy a hablarte de Lorena! – exclame molesto
Mierda porque dije el nombre
– ¡pues yo tampoco te voy a hablar de Efraín! – exclamo ella aun más molesta que yo
– ¡¿quién coño es Efraín?! Esto no me gusta nada. Y si me vas a hablar y ahora mismo
– ¡no! – Me dijo con la voz entrecortada ya casi iba a llorar – háblame de Lorena y yo te hablo de Efraín. No vamos a llegar a nada sino no nos tenemos confianza
– Bien lo que faltaba que lloraras – lanzo las manos al aire quejándome
– ¡pues si voy a llorar! siempre lo hago y más desde que te conozco – me acerque a ella y la tome en mis brazos. Metió su cabeza en mi pecho y sollozo. La senté junto conmigo en el mueble y comencé la maldita historia
– cuando tenía veinticinco años yo trabajaba en unas de las empresas de mi papa en estados unidos y tenía una secretaria
>>Lorena ella era hermosa e inocente, así como tú. Yo la seduje y comenzamos a salir a escondidas. Ella era mucho más joven que yo tenía solo veinte años. Duramos así como seis meses. Y entonces ella se enamoró de mí
>>Pero yo no de ella. Y se lo dije y la despedí. No me podía permitir un escándalo en la empresa. Y menos por una secretaria ilusionada sola. Eso fue lo que le dije cuando la despedí
>>Ella me dijo que me iba a arrepentir y que llevaría la culpa por el resto de mi vida y jamás habría justicia para mí
>>Paso una semana de cuando la despedí y entonces me llamaron Lorena de había suicidado en su casa y había dejado una nota
>>Mi familia lo mantuvo en secreto de los trabajadores. Y me trajeron a Italia caí en el alcohol por dos años. No salía ni trabajaba. La veía en todos lados, un día estaba tan borracho que no podía ni moverme estaba en mi cuarto y llego ella Daliza. Ella tenía quince años era una niña. Mi niña y nunca me había visto así y llorando me dijo: Te quiero Damiano y quiero ser como tú hazlo por mí por favor. Me dio un beso en la frente y se fue
>>Como alguien va a querer ser como yo. Si soy un monstruo. Lorena está muerta por mi culpa, pero lo hice lo hice por ella. Me rehabilite por eso no tomo y tampoco tengo contacto con mis secretarias
Laura
– Gracias por confiar en mi Damiano – dije abrazándolo fuerte
– bien ahora quiero que me cuentes de Efraín ¿qué te hizo?
En ese momento mi mente se inundó de recuerdos y comencé a temblar
– Laura nada te va a pasar conmigo te lo prometo –
Y lo sabía nada me iba a pasar con él, él había confiado en mí yo tenía que hacer lo mismo y entonces comencé a contar
– Yo tenía once años. Era una niña en ese entonces. Fiorela y yo decidimos pasar un fin de semanas con mis abuelos, ellos querían a Fiorela como a una nieta. Una noche mis abuelos salieron y nos dejaron con Efraín mi tío
>>Él también estaba de visita en la casa de mis abuelos. Esa noche Fiorela salió del cuarto y yo estaba durmiendo con una bata para dormir que me había comprado mi mama. Era mi favorita, tenía pequeñas piñas.
>>La puerta del cuarto se abrió, yo no dije ni hice nada. porque pensé que era Fiorela no hable. Si no hasta que note que estaban levantados las sabanas y una mano fría me estaba tocando las piernas cuando intente gritar Efraín me tapo la boca y me dijo al oído no te va a pasar nada todo va a estar bien tranquila le pedí entre lagrimas que por favor me dejara. Que no me hiciera nada
>>y me dio una cachetada y me rompió el labio comencé a sangrar y el pasaba su lengua por la sangre y por mi boca. comenzó a tocarme los muslos y entre mis piernas como puede grite y Fiorela estaba ahí
>>Le dio un golpe en la cabeza y lo amenazo con llamar a la policía y a mis abuelos. Él se fue. Y yo le pedí a Fiorela que no le dijera nada a nadie. Ella me limpio la herida y me escucho llorar toda la noche. Al día siguiente Efraín se había ido y les dijimos a mis abuelos que me había golpeado jugando
>>Por eso nunca tuve amigos, pensaba siempre que harían lo mismo. Tenía pesadillas por las noches. estuve un tiempo sin tenerlas, hasta anoche él estaba sobre mí y me tocaba. Tuve miedo sentía que de verdad estaba ahí y me estaba mirando
– Laura ¿cómo has podido vivir con eso todos estos años? nadie te hará daño Laura conmigo estas seguras – sabía que era verdad Damiano era mi seguridad y con el nada me pasaría. Lo abrace – gracias por confiar en mí – fueron sus palabras antes de besarme de una forma muy apasionada. Su lengua exploraba mi boca y la mía la del
Sentía sus manos por todo mi cuerpo. Algo diferente pasaba en mi cuando Damiano me tocaba. Era una corriente que corría por mi cuerpo que siempre quería más. Me tiro sobre el sillón de espaldas. Besaba mi cuello. Mordiendo los lóbulos de mis oídos. Mientras yo metía mis manos en su cabello y tiraba del para tenerlo más cerca. Pero entonces se detuvo. Me sentí estafada.
– no aquí. No al menos ahora. No voy a tocarte sin que tú me lo pidas –
Acaso mi cuerpo no hablaba por sí solo. Acaso no ve que me muero de deseo por él. Que cada vez que me toca. Parece que una especie de volcán hiciera erupción dentro de mi cuerpo. Esparciendo lava caliente por todas partes
– Está bien – dije agitada y frustrada
– Entonces a lo que vivimos, a trabajar –
Claro como si fuera tan fácil. Yo apenas logro recuperar la respiración cuando él me besa. Su solo toque voltea mi vida dejándola patas arriba. Y el actúa como si lo que acabáramos de hacer fuera tomar té y compartir galletas de jengibre
– Tiene una cita con la señorita Mancini. Una llamada de unos de los socios de estados unidos .Un almuerzo con la señorita Mancini .muchas cosas hoy con la señorita Mancini – digo esa últimas palabras con algo de sarcasmo
– Celosa señorita Laura – pregunta divertido
– para nada señor Damiano – respondo siguiéndole el juego – Bien y por último la fiesta a beneficio de la casa hogar de la que sus padres son dueños –
Camine hasta mi escritorio y levante el teléfono marcando el número de Mely
Hola Mely. Ya está la cita del señor
Si Laura
Bien y la llamada de estados unidos
Dijeron que llamarían en la tarde
Bien haga pasar a la señorita Mancini
Ok Laura
Gracias Mely
De nada Laura
– Bien lo espera su cita
– ven a recibirla conmigo Laura –
– bien
Damiano se acomodó en su escritorio y yo a un lado de la oficina.
La puerta se abrió. Y entro una rubia que parecía sacada de una revista. Tenía un vestido n***o muy ceñido y unos tacones que la hacían ver más alta de lo normal. Al igual que Damiano parecía que hubiera sido tallada por los mismos dioses.
– Damiano querido tanto tiempo – saludo con tanta confianza que me sorprendió. Todo el mundo se toma esa clase de confianza con él. Sobre todo el género femenino
– Lo mismo digo. Como estas Alessa – Damiano la saludo como saluda a todos. La gente pensara que el hombre no tiene ni una pisca de sentimientos
– no tan bien como tú. Este muy guapo Damiano – dijo la rubia.
Tomado asiento de la manera más sensual y llamativa posible. Para luego cerrar las piernas. De tal forma que seguro ya Damiano noto de qué modelo son sus bragas
– Permíteme te presento a la señorita Laura Villarroel mi asistente personal –
Soy tu… Mierda ni siquiera sé que soy de Damiano.
– Un gusto querida, no había notado que estabas aquí –
Claro como lo vas a notar si no le quita los ojos de encima a Damiano
– Un placer conocerla. Yo me retiro si necesita algo estaré en mi oficina con permiso
– Si querida ve lo que Damiano y yo vamos a hacer no necesita terceros – dijo la muy perra. Tiene un tono de voz tan chillón. Que parece que hubiera tragado helio antes de venir aquí
– Con permiso – dije si mirarla
Cuando estaba en mi oficina no aguantaba la molestia no cabía toda en mi pequeño cuerpo.
Damiano
– Que quieres Alessa – le pregunte molesto
– Y así es como recibes a tus amigos Damiano – responde divertida
– Que quieres ve al grano – no voy a permitir que venga aquí a hacer lo que quiera. Y menos a insultar a mi chica – Y no voy a permitir que le hables así a Laura
– Con que Laura. Desde cuando tanta confianza con tus empleados
– Eso no es tu problema. Pregunte qué quieres – esta colmando mi paciencia
– Bien. Ya veo que no estás de humor. Así que al grano vengo por los expedientes del caso de las empresas Bontour
– Bien espérame afuera hablaremos en otro lugar – dije señalando la puerta
– Bien como quieras – apesto Alessa poniéndose de pié
Mientras organiza los expedientes de Alessa. Vi a Laura salir de su oficina
– A dónde vas – Pregunte
– a almorzar con mi mejor amiga que me está esperando. Con permiso además usted tiene un almuerzo también y lo están esperando – dijo caminado a la puerta
– Laura espera. No le preguntas a mi prima por Alessa, deja que yo te cuente
– que me vas a contar Damiano, que te acuestas con ella. Tranquilo eso se notó en lo que ella entro en la oficina como si fuera la dueña con permiso – me dijo sin mirarme y cerrando la puerta
– Maldición – dije golpeando la mesa
Laura
Cuando llegue a restaurante ya Fiorela estaba ahí así que me dirigí directamente a la mesa y la salude
– hola, tal parece que anoche te fue mejor que bien – dije dándole un abrazo
– si me fue muy bien, pero estamos aquí para que me cuentes dos cosas la primera lo de anoche y la segunda Damiano
– pues anoche tuve de nuevo una pesadilla, pero esta vez parecía verdad sentía que me tocaba otra vez y tuve miedo mucho más miedo que otras veces cuando me desperté estaba gritando. así que no pude dormir más
– Laura porque no me llamaste – me regaña
– Porque no iba a interrumpir tu hermosa noche con mis pesadillas – le respondí
– me importa un bledo mi hermosa noche. Además Renato entendería hacía meses que no te pasaban
– si ya lo sé y la verdad no sé qué la provoco de nuevo
– si vuelve a pasar y no estoy llámame está bien
– Está bien – respondí con rapidez para que dejara de preocuparse
– buenas tardes señoritas, puedo tomar su orden – pregunta el mesero
– yo quiero una ensalada y una copa de vino blanco
– por Dios Fiorela estas en Italia y se te ocurre pedir una ensalada –
Soltamos una carcajada por la ironía de mi gran amiga a la hora de pedir una ensalada. En un país donde hay unas de las mejores comidas del mundo. Creo por esa ironía y otras cosas es mi mejor amiga.
– si Laura voy a pedir una ensalada. y tú que vas a pedir – me respondió
– yo quiero raviolis de cuatro quesos y agua carbonatada
– ok señoritas con permiso –
Cuando el mesero se fue vino la gran pregunta de mi mejor amiga
– y Laura que tal tu primer beso – me la quedé mirando con los ojos muy abiertos, pero luego pensé en Damiano y en su querida amiga la señorita Mancini y dije sin mucho esfuerzo
– pues bien – dije encogiéndome de hombros para no darle la gran importancia y tomando mi copa de agua para darle un trago
– ¡¿solo bien?! Pues eso no fue lo que me pareció cuando la bese señorita Laura – dijo una voz detrás de mí. Me atragante con el agua. Pero contuve las ganas de toser. Sabía quién era. Me puse roja como un tomate y abrí los ojos como platos
– Damiano. Renato. Bienvenidos siéntense por favor – les dijo Fiorela señalando sus asientos y guiñándome un ojo
vi la cara de mi mejor amiga su sonrisa era la más picara del mundo y no le entraba en el rostro. Mierda este hombre aparece siempre en los momentos más inoportunos
– Fiorela pensé que solo éramos nosotras dos – le digo a mi amiga entredientes
– eran solo ustedes dos. Hasta que llamo Damiano y me dijo que me apareciera por aquí – dice Renato dándole un beso en la mano a Fiorela
– claro Renato. Y como tú no haces más apañar a Damiano en todo. Hiciste caso – le digo lanzándole miradas asesinas. Par de conspiradores
– así es mi querida cuñada. No puedo dejar mal a quien siempre me deja bien a mí ¿no crees? es como un contrato de ambas partes. Tú sabes más de eso que yo –
¿me dijo cuñada por Damiano o por Fiorela? Creo que estoy algo confundida
– pues bien, amor creo que ellos quieren quedarse solos te parece si damos un paseo y venimos al rato – le dijo Renato a mi mejor amiga
– claro que sí. Nos vemos dentro de un rato. Trátala bien o te mato – señalo Fiorela a Damiano
– Has pasado tu vida diciéndome que me mataras prima – se burla Damiano
– sí, pero esta vez es verdad primo –
Ambos se levantaron y me dejaron a solas con el señor simpatía
– Con que bien – decía Damiano rascándose la barbilla y comiéndome con la mira – buena descripción Laura
– pues sí. Pude describirlo menos interesante. Pero no quise matar las altas expectativas de mi mejor amiga. Así que. Un bien. Me pareció lo apropiado –
Puedo jugar a tu juego Damiano Di Francesco
– con que apropiado, veremos qué tan apropiado te parece esto –
Dijo mientras se acercaba más a mí. Se había sentado a mi lado. Porque Fiorela ocupaba la silla de enfrente. Cuando estuvo cerca metió su mano por debajo de la mesa y la puso bajo mi falda tocando mi entrepierna apreté las piernas con fuerzas
– Ni se te ocurra – me dijo con la mandíbula apretada
Entonces ellas solas cedieron el control. Mi cuerpo se aceleró y ya no podía más me sostuve fuerte del mantel de la mesa agarrándolo con mis puños cerrados y mucha fuerza. Además rogando que nadie notara lo que estaba pasando ahí. apareció el mesero con nuestra comida. Bueno de Fiorela y mía, pero ella se había ido dejándome ahí sola a merced de Damiano y su toqueteo provocativo y lujurioso debajo de la mesa
Damiano saco su mano de mi entrepierna y las puso en la mesa sin que el mesero se diera cuenta. Cuando puso mi copa con agua me la tome toda de un solo trajo
– ¡vaya! tiene usted mucha sed señorita – digo mordiéndose el labio inferior y sonriendo de la forma más seductora que encontró. Tomando la copa de vino blanco y llevándosela a sus hermoso y preciosos labios, pero entonces pensé en voz alta
– Damiano tu no bebes –
Yo y mi bocotá siempre
– estas en lo cierto no bebo, pero cierto acontecimiento como el de ahorita amerita más que un vaso de agua, no crees – me dijo levantando la copa en mi dirección
Damiano
Ver la cara de Laura con mis manos metida ente sus piernas. Me excitaba tanto. Ella ni siquiera imaginaba lo que yo puedo hacer con su cuerpo. Las sensaciones que puedo provocar en ella, pero antes necesitaba hablarle de Alessa ella tenía que saber la verdad, pero antes de comenzar a hablar escuché
– pensé que tenías un almuerzo muy importante
– tenía tú lo has dicho Laura. Y no era importante
– pues eso no era lo que el comportamiento de la señorita Mancini reflejara
– y que era lo que según tu reflejaba en comportamiento de Alessa. Laura
– pues no sé. Eso espero que me lo digas tu, Damiano – me dijo mirándome atentamente con esos perfectos ojos marrones – ¿te acostabas con ella Damiano? – pregunto ahora con tristeza. Mi dulce Laura. Dulce como los algodones de azúcar
– Laura Alessa es una estupenda abogada y su papa es uno de los socios del bufete
– ¡me importa un bledo quien es! y de quien es hija. No estamos aquí para que me cuentes lo maravillosa y talentosa que es Damiano – me dice ahora si molesta
– bien si, me acostaba con ella
– Cuando fue la última vez Damiano – mierda. Cuál es el problema de las mujeres. Con andar preguntando esas cosas. Como si fuera la hora
– hace un mes. Cuando viaje a Milán por trabajo
– ya claro. ¿Y es buena? – pero que carajos
– ¡maldición Laura! ¡¿Es enserio?!
– si es enserio. Responde es buena en la cama sí o no
– Laura me he acostado con más mujeres de las que crees, pero Alessa estuvo cuando paso lo de Lorena. No le importo en lo más mínimo que fuera un maldito alcohólico
– Damiano ella no estuvo contigo porque te quería. Ella estuvo contigo porque estaba tan perdida como tú. Eso se le ve. Es una adicta al sexo y nadie va a dárselo como se los das tú. Estoy más que segura que pudiste recuperarte cuando ella se fue ¿verdad?
– ella quería más. Y yo quería salir del hueco a donde había llegado. Así que se fue
Odio tocar este tema. Pero Laura quiere saberlo todo
– mantuviste contacto con ella durante tu recuperación
– si la mantuve
– Bien no es más perra porque no puede – dice cruzándose de brazos y bufando
– no son palabras dignas de ti – le digo entredientes. Mi chica dulce no habla así
– oh créeme sí que lo son Damiano. Ella lo único que quiere es recordarte o mejor hacerte creer que de verdad lo de Lorena fue tu culpa
– ¡¿y no lo fue Laura?! Lorena se mató por mi culpa. Por culpa de mi orgullo y mi prepotencia
– no Damiano. Lorena está muerta porque ella lo quiso así. No porque que fuera tu culpa
– Tú no sabes nada Laura – digo quitando mi mirada de ella. Y terminándome la copa de vino blanco. Ella no puede decir que no es mi culpa. Cuando en realidad lo es
– bien ahora no sé nada. Perfecto. Damiano sigue creyendo en la zorra esa, permiso tengo trabajo y mi hora de almuerzo paso