Laura
Cuando estaba en mi oficina mi celular empezó a sonar por un momento pensé que era Damiano, pero recordé que él no tiene mi número celular así que descarte la idea. Cuando vi la pantalla decía número desconocido así que conteste llamada con algo de recelo
¿Hola?
Hola Laura querida, soy Bianca Di Francesco la mama de Damiano
Hola señora Di Francesco como esta
Bien linda y tú como estas
Bien señora Di Francesco dígame en que puedo ayudarla
Bien primero me ayudaras dejando de decirme señora Di Francesco soy Bianca querida solo Bianca
Bien Bianca en que puedo ayudarla si desea hablar con el señor Damiano creo que no se encuentra, pero espere un momento y me fijo si ya llego
No linda quiero hablar contigo
¿Conmigo? Pues bien dígame en que puedo ayudarla
veras cariño me imagino que ya sabrás que hoy es la fiesta a beneficio de la casa hogar de la que mi esposo y yo somos dueños
Si estoy al tanto de la fiesta
Pues bien, querida me imagino que acompañaras a Damiano como su asistente personal
Si pensaba solo que creo que no podre ir
¡¿Como que no?! Claro que iras, pero no como la asistente de Damiano sino como una de la familia
¿De la familia?
Si linda eres la mejor amiga de mi única sobrina y más que eso eres como su hermana también eres amiga de mi hija ella te ama. Así que eres de la familia
Yo de verdad aprecio mucho su invitación, pero no creo poder aceptarla
Vamos Laura por favor. Pasaremos por ti. Fiorela. Daliza. Y yo dentro de veinte minutos
Pero estoy en horario de trabajo
Tranquila linda llame a Damiano para que te diera la tarde libre
Bien pues entonces gracias. Las espero
Cuando termine de hablar con la mama de Damiano organice mis ideas. No planeaba ir a la fiesta. No quería encontrarme con cierta señorita. Que me imagino que iría. Porque si es abogada del bufete y su papa es socio me imagino que estarían ahí.
Mientras pensaba escuche la puerta de la oficina abrirse así que decidí decirle a Damiano que su mama me había llamado y pedirle la tarde libre directamente yo
Cuando Salí de la oficina no podía creer lo que estaba viendo. Estaba de nuevo ella en la oficina, pero esta vez no estaba sentada en la misma silla. Estaba sobre las piernas de Damiano y al parecer estaba tomada y Damiano estaba tomando con ella
Cuando lo vi mi alma no pudo caer más bajo no existía un más abajo para ella. Así que tomé aire contuve las lágrimas y dije
– Señor Di Francesco. Disculpe. Su madre llamo. Diciendo que necesita que la ayude con unas cosas para la fiesta de casa hogar
– Así Laura. Puedes irte. La señorita Alessa y yo estaremos ocupados y no te necesitare más por hoy –
Lo vi en la cara de la perra. Era victoria lo que reflejaba su cara
– Bien señor con permiso –
– Que bien que te largas. Porque estorbas mucho. ¿No crees? –
Aquí la única que estorbas eres tú.
– Solo hago mi trabajo – me limite a decir
– Tu trabajo es hacer lo que yo y Damiano digamos. Ya que somos dueños de este lugar – dice meneando el vaso lleno de whisky de un lado a otro
– Mi jefe es el señor Damiano. No usted –
Calma Laura. Calma. dioses de la calma si están por ahí escuchen mi suplica y vengan en mi rescate
– No crees que es mucha confianza llamarlo señor Damiano –
Dice acercándose a mí
– No. La verdad no. ya que él me llama por mi nombre de pila también –
No iba a dejar que esta zorra me amedrentara
– Tienes mucha confianza para ser una simple asistente querida –
Dice poniendo su mano en mi trasero
– Que le pasa – digo rápidamente al sentir su mano en mi culo
Esta mujer está loca y Damiano no hace nada
– Nada solo divertirme – me dice con una cara sádica
– Pues conmigo no –
Le digo mirándola a los ojos es más alta que yo, pero no hice mucho esfuerzo en alzarme un poco y mirarla a los ojos.
– Eres muy atrevida. Habrá que enseñarte modales –
Dijo tirándome el vaso de whisky en la cara. En ese momento se abrió la puerta y entraron las tres mujeres que venían por mí. Daliza se le cristalizaron los ojos al ver a Damiano. Y mi mejor amiga y la mama de mi jefe preguntaron al mismo tiempo
– pero que significa esto Damiano explícate, que hace esta mujer aquí –
Él no decía nada. En lo que Fiorela vio mi cara y lo que esta perra me hizo se vino encima de ella. Entonces yo la pare y le dije
– de ella me encargo yo –
Fiorela me vio con ojos de asombro jamás me había visto así, pero esta mujer me había sacado de mis casillas y yo me iba a encargar de ella mire hacia Damiano y luego la mire a ella
– nunca más en su miserable vida vuelva a faltarme es respeto –
Le dije dándole una cachetada todos en la oficina estaban sorprendidos por mi reacción
– Las relaciones entre usted y mi jefe me tiene sin el más mínimo de los cuidados. Así que le pido que me excluya de ella – me dirigí a las mujeres que me acompañaban y les dije – bien señoras nos vamos, con su permiso señor. Señorita – tomé mis cosas y Salí con ellas
Damiano
Cuando Laura salió del restaurante me odiaba porque ella tenía razón. Alessa había contribuido a que cayera en el hueco donde caí y cuando quise salir de ahí ella no estuvo
Saliendo del restaurante me encontré con ella
– Damiano querido ¿una copa?
– Alessa tú sabes que yo no tomo
– Tu no, pero yo sí. Además no te pido que tomes. Solo que me acompañes
– Bien –
No sabía porque había aceptado. Alessa era como mi imán hacia el mal. Y no sé cómo hacía, pero siempre lograba vencerme
Llegamos a un bar que solía frecuentar mucho. Cuando caí en el alcohol. Nos sentamos en la barra y Alessa pidió dos vasos de whisky
– Alessa ya te dije que yo no bebo
– Una solamente Damiano. Yo sé que las necesitas – y tenía razón la necesitaba
Después de dos copas yo. Y cinco Alessa. Decidí irme porque recibí una llamada de mi mama diciéndome que se iba a llevar a Laura así que no quería que llegara y no me encontrara
Cuando llegue a la oficina me senté en el sillón y Alessa se me sentó en la piernas cuando estaba intentando quitarla de encima de mi Laura salió de su oficina. y me dijo que mi mama había llamado para decirle que la necesitaba. Así que no sé por qué motivo o razón le respondí como lo hice. Laura se retiró y cuando se iba Alessa se dedicó a molestarla y valla que Laura tiene agallas le dio una cachetada
– Esa es mi chica – pensé sonriente al escuchar el sonido de la cachetada en la oficina
Pero Laura no era mi chica y no lo seria nunca. Después de lo que he hecho hoy cuando se fueron todas de mi oficina. Alessa empezó a gruñir como fiera salvaje
– Y esa perra que se cree
– No hables así de ella – la amenace
– Te gusta ¿verdad?
– Eso no es tu problema. Y es mejor que te vayas. Esta noche es la fiesta y no puedo perder el tiempo
– Está bien. Nos vemos esta noche, pero te digo esto no se va a quedar así. La estúpida de tu asistente me las va a pagar
– Ni se te ocurra tocarla Alessa. Piénsalo muy bien. Sabes que tu carrera depende de mí. Si la tocas o le haces algo vas a saber de lo que soy capaz –
Alessa cerró la puerta de mi oficina de un golpe y yo me dispuse a pensar que iba a hacer para que Laura me perdonara