Dione Dolor, congoja, impotencia, ira, deseo tirar todo a la mierda y es un ciclo vicioso del que no puedo salir por más que lo intento. El cielo encapotado de la ciudad me da la razón, a pesar de que el teléfono no para de sonar y tengo carpetas sobre mi escritorio con los detalles de más conciertos, presentaciones, entrevistas y apariciones que sigo teniendo pendientes, gracias a la «gentileza» de Max y a las cuales soy incapaz de enfrentar. No soporto que nadie me hable, me roce, me mire y mucho menos, que me pregunte cómo estoy o cómo me siento. Porque estoy hecha una piltrafa y siento que ya no valgo nada. Sé que no fue mi culpa, recuerdo que la mujer de cabello n***o me lo dijo. Unas horas atrás logré recordarlo en medio de una nebulosa que me dejó una migraña terrible el resto de

