San Francisco Michael conducía la camioneta en silencio con la mujer a su lado, que no emitía palabra. El niño se había quedado dormido luego del vuelo. Fatima sentía un nudo en el estómago mientras se acercaban a la famosa casa de seguridad. — Hay un hombre viviendo...el hermano de Michael...pero está bien no te hará daño, él te protegerá...— le había dicho Amal unos días atrás apretando su hombro, mientras ella la miraba frunciendo el ceño. — Yo...pensé que estaría sola — le contestó ella un poco decepcionada. — Mmm...no es seguro que te quedes sola querida, necesitarás protección un tiempo...— Amal estaba tratando de convencer a la joven de que sería lo mejor, Fatima podía verlo en el gesto amable de su cara. Y ella sabía que la doctora no estaba equivocada aún así no quería

