Narra Zouse. Dos años antes... Alejandro siempre ha sido un maldito espectáculo. Incluso en la secundaria, cuando apenas éramos dos críos con uniforme planchado y ambiciones desbordantes, él ya sabía cómo robar el protagonismo. Tenía esa sonrisa, esa actitud de “nada puede tocarme”. Para el mundo, Alejandro era carisma puro. Para mí, siempre fue un recordatorio constante de lo que nunca podría ser. Y lo odiaba por eso. —¡Eh, Zouse! ¿Te estás quedando atrás otra vez? —recuerdo su voz burlona mientras corríamos en las prácticas de atletismo. Él siempre llegaba primero, claro. Yo apenas le seguía el ritmo, pero nunca me rendía. Era como si, solo por alcanzarlo, pudiera demostrarme algo. Que no era invisible. Que podía competir con él. Lo que nunca le dije a nadie es que esa rivalidad sie
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


