Kai. Miércoles, 25 de Octubre de 2017. Pasado. Me encontraba abrigando mi pecho descubierto con una de las mantas del comedor. De pie, en la entrada de la mansión Gilbert, que había quedado patas arriba luego de haber planeado esa maldita fiesta sin el permiso de nadie. «¿Pero qué demonios me había pasado por la cabeza? ¡Joder, Kai!», pensé con un dolor punzante en la cien producido por la resaca de haber tomado tanto bourbon, mientras que echaba la manta al suelo para colocarme los zapatos y una camiseta dando la espalda a las escaleras con forma de caracol. Todavía pasaba por mi cabeza la expresión rota que se había dibujado en el rostro de Jackson, antes de que se fuera corriendo al bosque. No podía sacarme de la cabeza que todo era mi culpa, y por eso decidí poner los pies sobre la

