Oriana pasó mucho tiempo viviendo una rutina aburrida en la que sus mayores alegrías consistían en enterarse de algunos chismes en internet o en los pasillos del instituto. Sin embargo, en pocos días su vida cambió radicalmente. Ahora tenía actividades verdaderamente estimulantes. Pasar la tarde con su profesora particular ya no era parte de una rutina, podía ser su momento más feliz del día. Además contaba con el club de Detectives al que se había unido. Se dio cuenta de que esperaba con ansias cada nueva reunión en la sede y que ya sentía a Valeria y a Rachel como buenas amigas, a pesar de que las conocía hacía apenas unos días. Entró al aula en la que se reunían los miembros del Club Veritas Nuda, hoy solo eran tres, contándola a ella, pero a Oriana no le importó, eso cambiaría con el

