El estudio de grabación estaba vacío a excepción de unas cuantas telas blancas y verdes. Walter las esperaba ahí, con el ceño fruncido. ―Hola ―lo saludó Rachel, con su simpatía característica―. ¿Por qué esa cara de culo? ―¿Ustedes no me habían dicho que necesitaban un estudio para Verónica LeClerc? ―Preguntó, con los brazos cruzados. ―Sí, y eso era cierto ―mintió Valeria―. Mi mamá ya consiguió su estudio, prefirió otro, a pesar de que le recomendé mucho este. ―Ajá… ¿y qué es todo ese asunto de la web porno que me comentaste? ―Solo eso ¿por qué? ¿acaso tenemos prohibido grabar porno en este estudio? Escuché que acá se grabaron muchas cosas de ese estilo… ah, mirá, ahí llegó nuestra modelo. Hola, Mariela ―saludó a la recién llegada poniendo más entusiasmo de lo habitual―. Ella nos comen

