Capítulo 16 El invierno había empezado a llegar a su fin y pronto se verían los meses más cálidos del año. Sin embargo, aún se colaba por los muros el viento desolado y traía consigo el olor húmedo de la tierra mojada. Ese aroma que parecía filtrarse hasta los huesos y marcaba que el calendario seguía pasando desde aquella noche sangrienta, desde que Dimitri había desaparecido sin dejar rastro más que el recuerdo del disparo seco y el reguero de cuerpos que manchó los pasillos. Dos meses y medio de incertidumbre, dos meses y medio de pesadillas, dos meses y medio de silencio, pero en ese tiempo, algo más había comenzado a crecer dentro de Anastasia. Algo que no podía compartir con nadie… excepto con Vera. Los primeros días lo había confundido con el agotamiento de las tareas o la ten

