La abuela de Liam soltó una risa fría y despectiva, y sus ojos se entrecerraron. —Eres tan inocente y necio como tu madre, Liam. Pero tus rabietas no salvaran a tu padre ni a tu novia de lo que está por pasar. Pronto entenderás que siempre gano. De su cartera, sacó unas fotos y las tiró al suelo. Las imágenes se esparcieron por el piso, mostrando momentos en los que convivio con los Chacón, capturados cada instante en que sonreía feliz. Liam miró las fotos con una mezcla de furia y desconcierto. —¿Qué es esto? —preguntó, su voz temblando de rabia contenida, al ver que algunas fotos mostraban a Angie caminar sola por el parque, o cuando se encontraba en el huerto acompañada de su hermano y Julián, así como el restaurante y los lugares que solían visitar en citas. —Solo son fotos, Liam. P

