Liam sonrió incrédulo de lo que estaba escuchando, Angie estaba fuera de control y por más que el tratara de poner un alto a la situación sus palabras salieron sin remedio alguno. —¿Esto tiene que ver con el sexo? ¿Es lo que quieres? Bien, si así lo deseas. —Liam tomo a la castaña del brazo, entro a la pequeña tienda y se dirigió a la caja donde se encontraban los preservativos —¡Liam, suéltame! —Le suplicaba Angie intentando zafarse. — ¿Qué haces? ¡Suéltame! —Pidió ella al ver que Liam no se detenía. —¿Te has vuelto loco? Liam tomo una caja de condones a la vista del hombre que se encontraba en el mostrador con un rostro de cansancio notable. —Mi novia quiere sexo esta noche. —Soltó Liam sin vergüenza alguna. — Quien soy yo para negárselo. —¿Liam no digas estupideces? —La castaña inten

