El tiempo avanzó sin piedad. Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en un mes. Pero para Angie, nada había cambiado. El dolor seguía ahí, hundido en su pecho como un peso imposible de levantar. Era un vacío que no desaparecía, una herida que no cicatrizaba. El primer día después de aquella noche, había despertado con la ilusión de que todo había sido un mal sueño. Por un instante, antes de abrir los ojos, creyó que Liam se encontraría en la sala de su casa. Pero cuando la realidad la golpeó, supo que nada de aquello había sido un sueño. Durante los primeros días, se negó a hablar de ello, había dicho unas cuantas palabras. Sin dar los detalles. El sonido de los cuchillos chocando contra la tabla de cortar llenaba la cocina del instituto culinario, un ritmo constante, ca
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


