Intento abrir los ojos pero mis parpados pesan. Estoy muy cansada. Dejo pasar unos minutos más hasta que por fin, poco a poco, logro abrirlos. Estoy en medio del mismo bosque de mis sueños, esta vez está sumido en neblina y la temperatura desciende considerablemente. Estoy de pie y empiezo a caminar sintiendo una mirada que quiere penetrar en lo más profundo de mi alma; él me vigila. No me siento yo misma. Camino segura, como si conociera el camino, como si supiera dónde voy. Diviso una sombra, alguien que empieza a correr hacia mí. Entro en pánico y empiezo a correr. Doy un mal paso y caigo en un enorme agujero lleno de cráneos con rosas rojas clavadas y esparcidas alrededor. Empieza a formarse un eclipse solar al tiempo que alrededor de las rosas empieza a brotar sangre hasta que cons

