Ellen. Ellen despertó esa mañana con el corazón apretado, como si la noche le hubiese dejado una carga invisible sobre el pecho. Afuera, la ciudad comenzaba a moverse, ruidosa e indiferente a su dolor. Desde la ventana del pequeño departamento que había alquilado de forma temporal, podía ver a la gente caminar, autos pasar, madres con cochecitos cruzar la avenida como si el mundo no se hubiese detenido en ese instante exacto para ella. Hacía dos semanas que se había marchado del departamento que compartía con Derek. Dos semanas en las que había tratado de recomponerse, de encontrar un sentido entre tanto escombro emocional. Había llorado, había dormido poco, había intentado escribir y leer sin lograr concentrarse. Y había pensado. Pensado tanto que sentía que su cabeza no había descansa

