CAP 14. El regreso de Kim.

1845 Palabras
Al llegar a Corea, la prensa no dejaba el asecho aun seguía el rumor de la mujer misteriosa, en México eso se controló, pero en mi país el simple hecho de que yo pudiera tener una relación con una mujer de otro país, era la noticia. Eso hizo que la solicitud para presentarme en programas de televisión aumentó, aunque yo quería darme un tiempo para descansar y sobreponerme ante esta desilusión amoroso, pero no Dong, acepto cada propuesta y me lleno de trabajo decía que solo así dejaría de pensar en ella, pero se equivocaba ¿Cómo se puede dejar de amar? ¿Cómo se sacas a alguien que se te enterró en tus entrañas, que hasta respirar duele porque ella no está a mi lado? Si alguien tiene la respuesta ojalá la compartiera conmigo, porque yo no puedo, no puedo simplemente hacer como que nada paso. Temía enfrentar a mi familia, llevo tres semanas en Corea y no he querido ir a verlos, me sentía tan avergonzado, por haber sido tan iluso, aun no le decía a mi madre que me habían abandonado y que ya no era necesario que le dijera nada a mi padre, me siento como un estúpido y, aun así, no he dejado de buscarla, todos los días le pregunto al investigador si hay algún avance, pero nada, tal parece que se la trago la tierra. —Hola madre ¿Cómo has estado? ¿mi padre está en casa? —Digo en cuento entro y la encuentro en la sala viendo una revista. —¿Yo, muy molesta cómo es posible que mi hijo tiene semanas que regreso de un viaje tan largo y no viene a visitarme? —Se levanta y a pesar de su fingida molestia me abraza — ¿Tu padre está en el jardín? —Perdón no había podido venir porque he estado muy cargado de trabajo ya sabes cómo es Dong, apenas aterrizamos y ya me tenía todo un itinerario de entrevistas —Me justifico. —Ese hombre es un abusivo ¿Cómo puede hacer trabajar tanto a mi hijo, que ni siquiera tiene tiempo de venir a saludar a su madre? —Mi madre se queja y vuelve a reclamar, creo así estará todo el día, reclamando por no venir de inmediato. —No te enojes y mejor dime ¿Cómo estás? ¿Cómo esta papá? — —Nosotros hemos estado bien, con muy buena salud, el que no se ve nada bien eres tú, te ves más delgado, ¿no me digas que ese desalmado de Dong, de nuevo te puso a dieta? ¿Qué no comiste bien en tu viaje? —El no querer dar explicaciones y las preocupaciones exageradas de mi madre son las que me detenían a venir. —No estoy a dieta, estoy comiendo sano, no te preocupes —Ella solo me observa. —Entonces dime que pasa, porque algo paso no puedes negar soy tu madre y te conozco, tu mirada está apagada, sin ese brillo que identifica, tu sonrisa esta forzada, no es radiante como siempre —Las madres siempre lo saben todo —¿Es por esa mujer? —Mmm si, esa relación ya se terminó, no es necesario que le digas nada a mi padre, ella no vendrá a Corea —Le digo y bajo la mirada, no quiero que mi madre se preocupé. Claro que mis intentos fueron fallidos, mi madre me conoce tan bien que no dejo de insistir hasta que le conté lo que había pasado, me sentía como un tonto ante ella, solo de recordar lo emocionado que estaba cuando la llame y le pedí que la conociera y que me apoyar y ahora le revelaba que todo había sido mentira, que solo fui utilizado. —Pero que le pasa a esa mujer ¿Cómo pudo, cambiarte por dinero? ¿pero etas seguro, que no hay algo más? Tú me dijiste que era tan buena mujer que ya me la había imaginado, tenía la ilusión de conocerla, tal vez todo es un error, un mal entendido — —Quemas quisiera yo madre que eso fuera, ¿pero entonces porque desapareció así de esa forma? Sin dejar rastro alguno, he estado viviendo un infierno pensando en todo eso, pero ante ese acto creo que no debe haber dudas, solo fui un buen negocio para ella —Mi madre solo me abraza y ve con compasión. Mi padre entra en ese momento y solo nos observa, se ve serio, suele serlo, pero ahora se ve aún más, no dice nada y solo toma asiento frente a nosotros. —No debiste tardar tanto en venir a ver a tu madre, estaba enloquecida porque no habías venido —Me dice en tono firme. —Lo siento padre, he estado un poco ocupado —Él baja la revista de negocios que siempre lee y me observa aún más detenidamente. —Lo sé, Dong, ya me comento, también sobre esa mujer la cual agradezco que no se haya atrevido a venir, creo que fue mejor así, deberías cuidarte, comer sano y enfocarte aún más en tu carrera —Ese maldito de Dong, siempre le cuenta todo a mi padre. No respondo porque sé que si lo hago esto terminará en una discusión, así que solo asiento con mi cabeza, no estoy con el ánimo de entablar una conversación con nadie y menos si ella será el tema principal. Me despido de mis padres y me voy a encerrar en mi departamento, estaré libre este fin de semana y lo último que quiero es saber del mundo, por fin podre tener un poco de paz, si es que a esto se le puede decir paz, ya que lo único que hago es pensar en ella, recordar cada segundo que pasamos juntos, aun no puedo creer que simplemente me dejo, que desapareció sin ninguna razón, siento amarla con locura y de la misma manera odiarla. Creo que como toda persona herida recurro a lo único que en estos momentos puede calamar un poco mi dolor, abro una botella y después de eso soy incapaz de parar, lloro como un niño, me siento como el hombre más estúpido, impotente de no poder hacer nada y ni siquiera saber dónde está, me mata la ansiedad, el deseo de verla y tenerla a mi lado. Llevo más de dos días en el encierro, no he hecho nada más que tomar, mi celular está lleno de mensajes de mi madre y de Dong, pero no quiero hablar con nadie, solo quiero sacar mi dolor, me miro en el espejo y me río ante la imagen deplorable que veo, esto es lo que su amor hizo conmigo, sus mentiras y toda su falsedad, esto gane por caer ante su bella sonrisa, su dulce voz y toda esa ternura que fingía tener. De fondo solo una canción se escucha Hate You, de mi gran amigo Jungkook. —Por dios ¿Qué es esto? —Esa es la voz de Dong, a mi espalda, olvide que él tiene el código de acceso a mi casa. —Recuérdame más tarde que debo cambiar mi código ¿Qué haces aquí? —Le digo mientras pateo una caja de pizza que está en plena sala, tomo una de las decenas de botellas que hay por ahí tiradas y bebo de ella ante la mirada de desaprobación de Dong. —Estoy aquí porqué me preocupas, te he estado marcando y no has respondido — —Que yo recuerde, no tenemos nada pendiente estos días, no sé qué buscas, ¿porque no puedo tener unos días de paz? — —Pretende que te deje aquí, ¿Qué pasa contigo? ¿Dónde está el Lemin, alegre, el que siempre esta sonriente, pensé que iríamos a dar un paseo en bicicleta como cada que tenemos días libres o ir a pescar al rio, ¿piensas dedicarte a esto? Vas a morir si sigues así — —Justo eso es lo que quiero, morir y el Lemin, ese del que hablas murió en México, lo mato una bella sonrisa, cayó al precipicio ante la dulzura de una mujer falsa —Rio como un loco y vuelvo a beber. —Deberías tener un grado de dignidad, no eres el primero hombre que es engañado, dime ¿Qué quieres, que ella vuelva? ¿si regresara y se presentara ante ti, la recibirías de nuevo a pesar de lo que hizo? — —Sí, si ella volviera a mí sería capaz de olvidar todo, no me importa nada más que poder abrazarla, besarla, tenerla a mi lado, no te das cuenta que sin ella yo ya no soy nadie, que sin ella preferiría morir — —¿Y no has pensado que tal vez hay alguien más, que pudo irse con otro hombre? — —¡Cállate! ni siquiera lo menciones, me escuchas ella no puede estar con nadie más, ella solo es mía —Eso es algo que ni siquiera había pensado, pero solo de imaginarlo mi corazón duele. Por más que insistí en que Dong, se fuera no lo hizo, se quedó ahí y al despertar, pude ver que arreglo mi casa, recogió todo y supongo que fue él, el que me llevo a mi habitación y así fue por mucho tiempo, ahora esto es en lo que se había convertido mi vida, solo me dedicaba a cumplir con mis compromisos con la mejor sonrisa que era capaz de dar, pero en mi soledad esta era mi vida. Mi humor había cambiado, algunas personas con las que trabajaba lo habían comentado, ya no bromeaba con nadie, solo me quedaba en un rincón y siempre es para ver sus fotos y para mandarle mensaje al investigador, el cual creo solo estaba sacándome dinero, siempre era la misma respuesta. Me negué por un tiempo a realizar concierto, solo me dediqué a realizar pasarelas de moda y participe en un par de series, así viví por más de dos años. Solo hice una presentación en uso premisos donde cante la canción que le dedique aquella vez, en mi estupidez por pensar en que ella lo vería, me atrevía a presentar de nuevo a la pequeña Doremi y al pequeño Lemin, como señal de que ella seguía presente en mí, claro que todo fue en vano, ya que no recibí respuesta alguna, después de eso bote en una caja esos muñecos que solo habían hecho postergar su presencia en mí. Estaba por comenzar una serie nuevamente con Kim, con ella alguna vez habíamos intentado salir, pero nuestros compromisos no, nos dejaron reanudar, me daba gusto estar de nuevo con ella trabajando, creo que después de casi tres años es lo único que me daba algo de alegría, Kim, siempre sabia como sacarme una sonrisa. Llevamos ya un par de meses trabajando y me ha hecho bastante bien ha logrado volverme un poco de la alegría que había perdido, su amistad me ha hecho bastante bien, me siento tranquilo, cuando estoy con ella es que puedo librarme de su recuerdo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR