1. Relajación entre semana.
Jueves a la noche. Tuve una semana complicada. Muchos exámenes y tapada de trabajo. Necesitaba despejarme, relajarme. Y sabía a quien tenía que escribirle.
Lo conocí hace un tiempo, no recuerdo bien en que situación o lugar, pero pegamos onda casi al instante. Ninguno de los 2 quiere nada serio. Pero la pasamos tan bien juntos. Somos fuego. Y eso necesito ahora.
Le mandé un mensaje, y a los pocos segundos, ya estaba su respuesta.
- te espero en casa.
Y así fue. Llegué y había pedido algo para comer. Charlamos un rato, nada de importancia. Y para el momento de la post-cena, decidí tirarme en el sillón y relajarme un rato. Enseguida se sumó al plan, pero claramente, estar relajados no duró mucho.
Un par de besos tímidos se convirtieron en un fuego donde nos comíamos las bocas, con una ansiedad terrible. Decidí ponerme más cómoda, y me senté sobre él. No se quejó, al contrario. Sus manos recorrieron cada parte de mi cuerpo, sacando toda la ropa a su paso.
Comencé a sentir su erección bajo el pantalón, y eso me excitó más. Empecé a sacarle la ropa, y cuando quedamos en ropa interior, volví a sentarme sobre él, haciendo que sienta lo mojada que estaba.
Mientras me besaba las tetas, mordisqueaba los pezones y me hacia gemir de placer, me encargue de su ereccion. Estaba a tope. Sabia que quería cogerme ya. Pero no, quería excitarlo mas. Hasta que me lo pidiese por favor.
Me levanté, me arrodillé y le saque el boxer. Le di besitos a todo su p…e, desde la base hasta la punta. Lo lamí, lo saboree y me lo metí entero en la boca, mientras lo masturbaba con una mano y masajeaba sus bolas con la otra. Me encantaba lo grande, duro y venoso que estaba. Cuando sentí que iba a acabar, me detuve. Ahora le tocaba a él.
Entendió el mensaje perfectamente. Me tiró en el sillon y me besó, fue bajando con los besos hasta mi v…a, el mejor sexo oral de mi vida. Además de sus dedos estimulantes. Me arqueaba de placer, necesitaba sentirlo adentro mío con urgencia.
Pero quería que sea él quien lo pida.
Quiso que terminara, pero no se lo permití. Volvimos a la posición inicial, y esta vez, jugué con su erección en mi entrada. Hasta que lo pidió.
- dejame cogerte, por favor.
- si me vas a coger, quiero sentir todo eso adentro mío!
Y así fue, me cogió duro, lento y profundo, como a mi me gusta. La v****a me palpitaba. No aguantaba más, pero tenemos la regla de acabar juntos.
Cada movimiento era una oleada de placer. Le refregaba las tetas en cada estacada. Perdí la noción de que pasaba con las manos, las sentía por todos lados.
Sentí que no aguantaba más, las palpitaciones eran cada vez mas fuertes. Y él estaba haciendo su esfuerzo por no acabar, lo sentía en sus gemidos. Seguimos cogiendo, sentía calambres en las piernas, por la posición, pero el placer era mayor. No quería que terminara.
Pero me dijo “no aguanto mas” y aunque me negase, yo tampoco. Estaba demasiado excitada. A los pocos minutos, acabamos juntos. Sentí la explosión dentro de mi, le apreté el m…o con mis paredes, me retorcí sobre él.
Nos estremecimos de placer y orgasmos.
El mejor sexo.