Al día siguiente de llegar, mamá me encargó toda la ropa. Era una tarea fácil, solo meter en la lavadora y sacar a la secadora. Durante ese tiempo estuve investigando por internet como podía estar yo embarazada. Mientas buscaba recibí otro mensaje de él, ¿qué le pasaba? Había perdido el interés en mí y siguió con su novia, cuando volví y él tal vez no estaba con ella me eligió para ser de nuevo su juguete. –Ema, ¿cuándo podemos hablar? –Decía su mensaje. –No hay nada de qué hablar tu y yo, Fernando, busca a tu novia. Esta vez fue él quien no respondió de vuelta. Yo no quitaba la vista de su nombre en mi teléfono y después de leer su mensaje, cada una de las curvas de las letras absorbian mi atención. Las causas de mi retraso podían ser muchas: estrés, sexo sin protección, o soltura de

