Todavía no lo creíamos. Mirábamos el papel y yo solo, y Naomi y yo solo estábamos abrumadas. Estaba en cinta, estaba esperando un hijo, dentro de mi había una vida, una dramática historia se avecinaba. –¿Y ahora que harás? –Parecíamos zombis caminando por las calles. –No tengo idea. –Dije. –No sé a quién decirle primero, si a mamá o a Fernando, pero debo hacerlo pronto. –Si quieres mi consejo, es a Fernando a quien debes decirle primero. Desde aquí deberías escribirle. Nos detuvimos en mitad de la calle. –Con la prueba en la mano. –Dije. –Con la prueba en la mano. –Repitió ella. Frente a una multitud de gente que no nos conocía, saqué el teléfono y le envié el mensaje. –Tenemos que hablar. –No tardé mucho tiempo en verlo y tampoco en teclear. Podía decir cualquier cosa, no, por ej

