Entre sus brazos.

2038 Palabras

Dos días habían pasado desde que el abuelo partió de este mundo. Mi pecho ardía al ver el ataúd dónde se encontraba su cuerpo hundirse lentamente. Mi madre lloraba y suplicaba de rodillas, intenté consolarla pero ni en un momento como este me permitió acercarme a ella. La escuché pedir perdón al abuelo por lo que pudo hacer y no hizo. Me sentí el más miserable de los humanos porque no pude complacer al abuelo, él solo quería un último momento familiar, solo esperaba que todos estuviéramos presente en su último día, pero ellos se negaron a venir, y yo me acosté a dormir como si nada, ni si quiera me levanté a mirarlo me comí el cuento que no estaba enfermo, es más, no supe ni si quiera la hora exacta en la que murió. Ahora lo lloramos y le decimos cuánto lo amamos, justo ahora, cuando ya

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