Me encontraba realmente con la mirada perdida en las afueras de la casa, desde que llegamos me fue imposible conciliar el sueño. Roy de inmediato se durmió, yo no hice más que dar y dar vueltas sobre el colchón y opte por simplemente venirme a la sala. En este momento ya el sol está haciendo lo suyo y para ser sincera no puedo creer que me pase toda la madruga con mi mente hecha un desastre. El olor a café a mi lado, me doy un sorbo más y esta es la tercera taza que llevo, mis ojos hinchados y el nudo en mi garganta sin siquiera apartarse un poco. Limpio una tras otra vez mis mejillas húmedas, detesto estar de esta manera, es realmente detestable que una persona con una corta aparición haga que tu mente comience a suponer cosas y no muy bonitas que digamos. – ¿Isabella? –doy un pequeño r

