Apresurada entro nuevamente al salón donde están llevando a cabo el desfile. Me escabullo entre las personas sin mantener la mirada por todo el lugar, de pronto un escalofrió me tomo desde los pies, aquella persona me intrigaba. ¿Quién era en realidad? Choco con un fuerte pecho y unas manos me toman de los hombres, me alejo aturdida y los grises intrigantes de Roy me observan de pie a cabeza. Frunce el ceño, yo le dedico una sonrisa, él entrelaza nuestras manos y tomamos camino a la mesa donde se encuentran todos. Tomamos asiento y las luces son apagadas, solo una blanca alumbra la larga pasarela. –Estaba por ir a buscarte, ¿Por qué has tardado? –susurra en mi oído, yo no pretendo decirle nada, me llamaría paranoica, lo volvería un paranoico y Roy no es que tome las cosas a la ligera.

