GIA —Soy pésima bordando—Repitió por enésima vez Galia mirando el desastre de hilos que había hecho, sonreí mientras se lo arrebataba de las manos para componer un poco de lo que ella había hecho, mi madre la reprendió la con la mirada mientras suspiraba con pesar. —Acabo de darme cuenta que cuando te enseñaba a bordar solo perdías el tiempo—Exclamó con fingida exasperación—Agradezcamos que el invierno ha pasado y que aun no tienes hijos porque de no ser así se congelarían, que pena que el bebé no tenga una madre que pueda hacer ropa cómoda. —Tranquila mamá, siempre se pueden comprar—Intenté defender a Galia. —Si mamá, es solo un bordado. Ella nos miro a ambas nada complacida con nuestra duplicidad, mi madre había cambiado mucho últimamente, parecía menos preocupada por lo que se dije

