(Nigromante narración) El gran ejército con la bandera ondeándose al viento con el signo del reino de Jirel avanzaba en dirección al mar, seguramente los navíos para viajar ya los esperaban. Estaban siendo liderados por un hombre que no conocía en lugar de Asídemes. Estando muy seguro de que emprendían viaje en dirección a Halvard, regresé a la montaña. El fénix en el que iba trepado voló retomando altura, graznó de pronto alertándome. Al volver la vista supe que estábamos siendo perseguidos. La invocación del hombre que buscaba el portal para llegar a la ciudad sagrada de Jirel se valía del auxilio de genios de alto rango. Y no me quedó duda que mi interacción con ellos había atraído la atención de un guardián. Al pie de la montaña, me desmonté y tal como lo había imaginado, el gua

