(Jon narración) Convocó un portal valiéndose de la oscuridad, aparecimos en un campo cubierto de escanda y neblina. Avanzamos por la planicie con un cielo brumoso, centellándose uno que otro relámpago en el cielo oscuro. Habló gentilmente y con autoridad en bretón, ingresábamos a un bosque. Las sombras que se escondían entre varias coníferas se multiplicaron llenando el lugar, buscaban algo. Daeven cambio su panoplia volviéndose más pesada y oscura a la vista, con detalles del mismo estilo de los anillos que yo aún portaba. —Quédate quieto y no permitas que te toquen. Las sombras iban de allá para acá, moviéndose ágilmente. Sin embargo, lo que a mí me robó la atención fue el graznido de un ave. Mi vista se fijó en el cielo, y reconocí a un halcón, planeó hasta aterrizar al hombro de

