La cena estaba servida. El comedor principal de la mansión resplandecía con una elegancia sobria. El mantel blanco parecía de nieve, la vajilla de porcelana brillaba bajo las luces tenues de la lámpara de araña, y los cubiertos estaban perfectamente alineados. Un aire de tensión flotaba entre los comensales, aunque nadie lo mencionaba. La expectativa se podía masticar, como una fruta amarga. Ailani, sentada al lado derecho de Elijah, cruzaba las piernas y jugaba con el borde de su copa de vino, lanzando miradas inquietas entre Oliver y Priscila. Ambos se sentaban juntos al extremo de la mesa, evitando el contacto visual con Elijah, aunque sus manos se rozaban tímidamente bajo la mesa. Cuando todos estuvieron servidos y el primer plato fue retirado, Elijah se aclaró la garganta. —He habl

