—¡¡Cállate, Iris!! Y más te vale que en lo que regreso no hagas ninguna estupidez o sabrás de lo que soy capaz. Nana, Iris y Sarah tienen prohibido salir de la estancia, llama a seguridad para que las vigilen hasta que yo regrese. —¡¡Bájame!! —vuelve a gritar, Giselle. Retorciéndose sobre mi hombro. —¿Qué sucede, Nathan? Baja a esa muchacha —me pide mi nana. —Lo siento, nana, pero esta vez no te haré caso. Necesito arreglar un asunto muy importante con mi esposa, por lo que más tarde te contaré todo, ahora ayúdame con lo que te acabó de pedir. También llama a los abogados. —¿A los abogados? —Sí, cuando baje te explicaré todo. Y cuando Kalet llegué, pídele que hable con ellos, él sabrá a qué me refiero. Después de que los ponga al tanto que suba a mi habitación, hasta entonces que nadi

