DAMIÁN JONES La encontré hablando por teléfono, me miró e hizo una seña para que me acercara a ella. Así lo hice. —Bueno papá, ya está. Luego hablamos. Adiós —le dijo y colgó. — ¿Papi? —pregunte. —No estoy para bromas —sentenció — ¿Dónde está tu auto? — ¿Mi auto? —dije. —Sí, tu auto ¿Dónde viajaremos? —preguntó. —Cariño, delante de tus ojos está la cosa más hermosa en la que podrías viajar —le dije. Giró la cabeza y sus ojos se abrieron de par en par. — ¿Una moto? —dijo sin poder creerlo. —Si cariño, ella es mi bella Betty Boop —dije orgulloso de aquella bella motocicleta. Se giró a verme y enfrenté su mirada. —No voy a subirme a una moto —dijo. Reí por lo bajo y nos acercamos a la moto. Busqué las llaves y me subí en ella para prenderla. Miré de costado a Ginebra. —Vamos —l

