DAMIÁN JONES Guardé silencio mientras los tres caminábamos detrás del rector. Ella caminaba en el medio de ambos, pero se encontraba más cerca de mí, como sabiendo que estaba protegida. Levanté mi mano y toqué mi labio, había un pequeño corte justo en la comisura derecha. Pero él no estaba para nada limpio. Su nariz sangraba, y cuando mañana despierte tendrá un lindo moretón en el ojo. Mal nacido, se merece mucho más que eso. Llegamos a la oficina, nos hizo sentarnos y se sentó frente a nosotros. — ¿Y bien? ¿Quién va comenzar? —habló el rector. William estaba por hablar. —Yo —dijo la chica. Solo me limité a mirarla de costado. —La escucho. —Resulta que el señor Williams se puso un poco violento. Y Damián solo… quiso defenderme. — ¿Violento? —preguntó el rector. — ¡No seas cínica!

