DAMIÁN JONES —Tú estás aquí ¿no? —dijo un poco intimidado. — ¡Hey, Pierce! —le hablé y este me escuchó al otro lado del lugar. Soltó al chico, el cual sangraba a chorros y alguien más lo auxilió, mientras Pierce caminaba intimidante hacia nosotros. Se paró a un lado de mí y volteó a ver despectivamente a John. Saludó a Oliver y a James amigablemente como siempre era con nosotros. — ¿En qué te puedo ayudar, Damián? —dijo con servicial vehemencia y mirando con toda su ira hacia John y su amigo Miller. —En realidad, quería pedirte que llevaras a tu… “amigo” fuera para arreglar sus asuntos. Ya sabes, estas poniendo a “los nuevos” un poco nerviosos —miró con los ojos entrecerrados y casi arrojando llamas por ellos a esos dos. Ellos solamente se quedaron quietos, inmóviles como estatuas.

