NARRADOR. . . Aiden estaba fuera de sí. Apenas pudiendo controlar a su lobo para que no saliera a matar a cualquiera que se le cruzara. Gracias al vinculo que tenían, pudo sentir cada golpe dado a Alexia, cada parte de su cuerpo con aquel insoportable dolor. No demoró en transformarse y recorrer la distancia que los separaba lo más rápido posible. Sentía que el corazón le quemaba en el pecho de sólo pensar en la posibilidad de perder a Alexia. -¡Alfa Aiden! -exclamó Karlos en cuanto lo vio. Dudo un segundo en acercarse, tanteando si era seguro o no hacerlo. Al final se acercó a él, manteniendo cierta distancia. Los ojos del Alfa eran rojos, apenas manteniendo la cordura que le quedaba. -Karlos cuéntame ya que sucedió -aquello no fue un pedido, fue una orden. -Estaba en casa cuando

