Capítulo 19

1881 Palabras
AIDEN. Cuando llegamos a la casa de Camil ella ya está esperándonos, ya que la había llamado por teléfono para anticiparle todo. Y de paso ahorrarme el interrogatorio cuando llegáramos. Abre la puerta dejándonos pasar, al tiempo que se acerca a Alexia para ver la herida de la mano. - ¿Quieres primero las buenas o las malas noticias? -pregunta, aunque no sé exactamente a cuál de los dos. Alexia enarca ambas cejas. - ¿Hay una buena y una mala? ¿No puede ser sólo una buena? -se queja, molesta. - La buena noticia es que es una herida superficial, no es para nada profunda y no vas a necesitar puntos -resume en pocas palabras Camil. Me acerco a la cocina para servirnos dos vasos de agua. - ¿Y la mala? -le pregunto, confundido. - La mala es que al ser plata tardará más en sanar que una herida normal. Probablemente tengas que tener la mano vendada unos días -se encoje de hombros. Alexia bufa, yo me acerco a ella para contenerla. Ella me abraza, devolviendome el gesto, y podría quedarme así toda la noche. Camil carraspea detrás nuestro para hacerse notar. - Me encanta la pareja que hacen... -comienza. Se coloca entre nosotros, separandonos. -Tengo que limpiarle la herida antes de que se infecte. - Mientras haré unas llamadas -le doy un beso en la frente a Alexia y dejo que Camil se la lleve. Marco el número de Raoul, rogando que me conteste. Necesito respuestas. - Alfa -responde la línea. - Raoul dime que conseguiste esa reunión -le pido. Mi ánimo no está para una negativa. - Si señor, en media hora en la Mansión -me informa. - Perfecto, nos encontramos allí directamente -le indico. -¿Alguna novedad de los omega? - Si alfa. Encontraron a los Salvajes muertos. Todavía no saben si fue suicidio o asesinato -¡Santa madre! Esto se pone peor. - No creo que haya sido suicidio -refriego mis ojos, ya estoy un poco cansado de la situación. -¿Raoul tengo que llamarte yo para enterarme las cosas? -mi tono de voz es elevado, denotando enojo. Alexia se gira a mirarme, sorprendida. - No alfa, lo lamento. Justo estaba por llamarlo -se explica. Suspiro, molesto. - Ni modo. Nos vemos en 30 minutos en la Mansión -digo y cuelgo. - Aiden -escucho mi nombre en la dulce voz de Alexia, y es todo lo que necesito para calmarme un poco. Me acerco a ellas, sentándome al lado de Alexia. Camil esta de pie limpiando la herida. - Lo siento nena, no quería que me escucharas así -tomo su otra mano, dándole un suave beso. - No hacía falta que le gritaras así a Raoul -su entrecejo esta fruncido. - Tienes razón, me dejé llevar por el enojo de la situación -suspiro y cierro los ojos, sosteniendo su mano contra mí frente. Ella me acaricia, suavemente. Logro calmarme, y recuerdo la reunión. Ya se me está haciendo tarde. - Tengo que irme, por favor quédate aquí con Camil -le pido en un susurro. - ¿Volverás? -la preocupación tiñe su rostro. - Siempre nena -me acerco a ella uniendo nuestros labios en un dulce beso. Ella acaricia mi mejilla con su mano. No quisiera tener que alejarme de ella, eso empeora mi humor. A regañadientes la suelto, alejándome de ellas. Le doy una mirada significativa a Camil. > Cuídala por favor. Cualquier cosa me llamas enseguida le digo a través del link. > Entendido hermanito. No dejaré que nada le pase. Me subo al coche y marco el número de Sebastian, que es quien maneja el grupo de los Omegas. - Alfa, dígame -contesta enseguida. - Sebastian quiero que mandes a dos de los mejores Omegas que tengas a cuidar la casa de Camil, ¿entendido? -doy la orden, corta y concisa. - Enseguida alfa -me confirma y corta la comunicación. Conduzco a través de la noche, ya un poco más tranquilo y enfocado, sabiendo que dejé a las chicas bien custodiadas. ~ Raoul me espera frente a la gran casa, mientras se fuma un cigarrillo. Me acerco a toda prisa, pues se me hizo un poco tarde. - Alfa -saluda con un movimiento de cabeza. - Discúlpame por lo de hace rato Raoul, esta noche me puso de los nervios -no suelo ser una persona que se ande disculpándo, esto es obra de Alexia. - No pasa nada jefe -se encoje de hombros. - Vamos, que ya estamos tarde -le hago un gesto con la mano para que avance, y lo sigo detrás. Atravesamos la puerta doble de madera y el Señor Genesio ya está esperándonos. Esto es un deja vú. - Hijo, ¿cómo está Alexia? -me susurra, acercándose a mi. Su mirada es de pura preocupación. - Ahora bien, sólo tiene un corte en la palma de la mano. Camil la está curando. Las dejé custodiadas por gente mía -espero que eso lo tranquilice, y funciona. - Menos mal -suspira, rascándose la nuca. -Pasen por acá, ya los están esperando. Nos guía a través de la gran Mansión, a una sala en la que no habíamos estado antes, mucho más grande. Y la razón es que esta vez hay mucha más gente. Nos reciben el consejo de ancianos, el alfa Dante, el beta Karlos y diferentes alfas y betas de otras manadas. Entre ellos puedo distinguir a Katya, que no me quita los ojos. Perfecto, esta será una noche larga. - Damas y caballeros -saludo, quiero ir al punto, ya no estoy para rodeos. -Entiendo que saben el motivo por el que solicité la reunión, que no es más de lo que estuvo pasando estas últimas semanas. Alguien en el fondo carraspea. - ¿Cómo puede ser que hayan burlado la vigilancia nocturna? -pregunta una voz masculina que no logro identificar. - Lo más preocupante es la amenza que han dejado -espeto. - ¿A qué se refiere joven Aiden? -el anciano Xander tiene la cara desfigurada. - Los salvajes que nos atacaron dijeron que "ellos ya vienen" -hago énfasis en ellos. - No estamos seguros a quienes se refieren cuando hablan de ellos -confieso. Miro a Raoul, esta serio parado a mi lado. No quiero nombrar que sospechamos que son desviados, porque el caos se desataria. - Sugiero, si me permite el alfa Dante -hago un gesto hacia él y éste asiente con la cabeza. -Que cada manada refuerce el patrullaje, no sólo de noche sino también de día. Y que no patrullen solos, siempre en parejas de dos o más. También sería interesante reforzar los entrenamientos, que todos los rangos tengan entrenamientos de lucha y de defensa. Tengan en cuenta que estamos a ciegas, no sabemos a qué nos enfrentamos ni en cuanto tiempo -culmino diciendo. - Tampoco quiero que anden solos por el bosque, no quiero a nadie dando vueltas. Que todos permanezcan dentro de los límites de sus manadas. Y si llegan a saber algo más nos informan de inmediato -aporta el alfa Dante. -Sería interesante que los miembros de las demás manadas puedan sumarse a nuestro entrenamiento, para poder combinar y aprender diferentes tácticas -sugiere. - ¡Cuenten con nosotros alfa Dante! - ¡Y con nosotros también! - Mismo nosotros. Empiezan a vociferar todos a coro, armando simultáneas conversaciones. - Bien, eso es todo por hoy. Por favor, tengan cuidado y permanezcamos en constante contacto -alza la voz Dante, dando por terminada la reunión. La anciana Dana se me acerca, escabulliendose de todo el bullicio. - Alfa Aiden, ¿cómo se encuentra Alexia? -su voz denota preocupación, sus facciones están alteradas. No sabía que fueran unidas. - Esta bien, descansando en casa de mi hermana. Sólo tiene un corte en la mano -noto que observa la marca en mi cuello. - Veo que pudieron tomar una decisión, me alegra mucho por ustedes -deja entrever una sonrisa amplia. - Le agradezco mucho sus palabras -siento que suena mi celular y lo saco del bolsillo. Es un mensaje de Camil. -Disculpe, debo contestar esto -me sonríe, haciéndome un gesto. Me alejo de la multitud y leo el mensaje de mi hermana. C: Lexi no puede dormir, creo que esta ansiosa. ¿Demoras mucho más? A: Ya estoy yendo de regreso. Voy de salida cuando me intercepta Katya. Genial, lo que me faltaba para terminar la noche. - ¡Aiden estuve muy preocupada por ti! -intenta abrazarme pero la freno en seco, alejándome. - Si, me imagino Katya -arruga el entrecejo. - ¿Por qué no me crees? -mira la marca en mi cuello y se pone pálida. -No puede ser cierto -chilla enojada. Me acerco a ella amenzante. - Lo es, así que deja de entrometerte en mi vida. Lo que tu y yo hayamos tenido es historia vieja -me mira con miedo, retrocediendo. Espero que con eso le queden las cosas claras. Salgo rápidamente localizando a Raoul. - Me voy a la casa de Camil, por favor revisa las fronteras antes de retirarte -le pido, más que ordenarle. - Si alfa -me saluda y se larga en su coche. Acelero a toda velocidad, dejando atrás el camino. En menos de 15 minutos ya estoy estacionado frente a la casa de Camil. Jayden y Fernando están custodiando la cabaña. - Muchachos -los saludo con un movimiento de cabeza. - Alfa -dicen al unísono. Entro y lo primero que me encuentro es a Camil sentada en el sillón y Alexia recostada en él con la cabeza descansando sobre las piernas de Camil. Su respiración es acompasada y sus ojos están cerrados. Se ve tranquila y relajada. - No podía dormir, la encontré en la cocina dando vueltas. La distraje hablando de muchas cosas y se durmió -dice en voz baja mientras acaricia su cabello. La escena es realmente tierna. - La llevaré al cuarto así duerme cómoda -me agacho poniéndome a su altura. Su aliento roza mi cara, acaricio su mejilla con un dedo. Suavemente la cargo en mis brazos, intentando no despertarla. Se remueve un poco, pestañea un par de veces. - ¿Aiden? -murmura con la voz ronca. Apoya su cabeza sobre mi hombro, rodeando mi cuello con sus brazos. - Ya llegue nena, vamos a dormir -subo las escaleras, dirigiéndome a la habitación de invitados. La recuesto sobre la cama, tapándola con la frazada. Cuando me levanto para sacarme la campera, me toma por el brazo. - No te vayas, duerme conmigo -me pide adormilada. Sonrió, porque no pensaba irme a ningún lado. - Como negarme a tan interesante petición -me acomodo a su lado, bajo las sábanas. Se pega a mi cuerpo, apoyando su cabeza en mi pecho. Rodeo su cuerpo con mis brazos, inhalo el dulce olor de su esencia. Esto es todo lo que necesitaba. - Descansa nena, no voy a irme a ningún lado. Ya terminó la noche de hoy -le doy un beso en la frente. Enseguida entra en un sueño profundo, escucho con atención los latidos de su corazón. Me quedo despierto un poco más, pensando, ideando. ¿Qué pasará ahora con esta creciente nueva amenaza? ¿Cómo haré para defender de nuevo a mi pueblo? Y sobre todo a Alexia. No puedo siquiera pensar en perderla, la sola idea me hace temblar de terror.
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