sanguínea. Las descargas eléctricas, le provocaban un total estremecimiento. Luego lo dejaron guindando por un tiempo indefinido, hasta que les dio la maldita gana. Amenazaron con matarlo, con matar a su familia sino se declaraba culpable de algo que desconocía por completo. Un delito que no había cometido. Todo ello, por haberse declarado según ellos, opositor al gobierno; y por protestar por una vida digna. Alberto y yo lo escuchamos detenidamente, en la oportunidad en que nos entrevistamos con él. En un principio, alegando reservas de actas, no querían que nos comunicáramos con nuestro cliente; pero la ley penal adjetiva es muy clara y determinante, si quien ejerce la defensa lo alega; por lo tanto exigimos verlo con el firme propósito de constatar su estado de salud. No les quedó más

