se atacó inmisericordemente a una paz, ganada tras arduos años de lucha contra el despotismo. Se trató de dos hombres que se habían conocido en un momento funesto en la vida de mi país. Tras un rendimiento mezquino y embarrado de cobardía(en el cual los orines y la caca, corrieron cómo aguas de un río turbulento tras los movimientos laxos surgidos de quienes se habían considerado muy machos), surgió la enorme figura de un bigotudo de pocas palabras y de gran peso, quien se pegó como el oportunista que era; a aquel hombre quien había decidido desde siempre, cambiar los destinos de un país noble y luchador. Desde ese día se convirtió en su sombra. Había recibido aquella información años atrás, cuando se aislaba de un todo a esperar entre inhalaciones de polvos mágicos; los mensajes surgido

